Prefacio – Preface

El ajedrez es un juego que ha cautivado mi imaginación desde pequeño. Su larga historia, su profunda complejidad, su elegante simetría: son muchos los aspectos fascinantes de este juego. Pero la esencia del ajedrez no es la de un relato, un acertijo o un diseño. No. La verdadera esencia del ajedrez es la de un combate. En el tablero vemos un duelo de fuerzas opuestas, una lucha encarnizada entre piezas claras y piezas oscuras.

Esta lucha simétrica y compleja se asemeja mucho a la doctrina filosófica del dualismo. La RAE define al dualismo como: “creencia religiosa de pueblos antiguos, que consistía en considerar el universo como formado y mantenido por el concurso de dos principios igualmente necesarios y eternos…”. De entre los diversos conflictos ilustrados en este libro, hay tres que merecen ser analizados con mayor profundidad.

El primero de estos enfrentamientos es el de la tecnología versus la naturaleza. La torre versus el caballo. La torre es un producto artificial que surge a partir de la labor del hombre. El caballo es un animal que debe su existencia a las leyes naturales de la reproducción. La torre busca obtener un mayor control sobre el mundo físico/natural. El caballo busca maneras de resistir y sublevarse en contra de dicho control.

El segundo de estos enfrentamientos es el del poderoso versus el débil. La realeza versus el peón. La realeza representa a la clase adinerada cuyo estilo de vida depende del trabajo de otros. El peón representa a la clase desposeída que sostiene su vida trabajando para otros. La realeza busca obtener mayor control sobre el mundo social. El peón busca maneras de resistir y sublevarse en contra de dicho control.

El tercero de estos enfrentamientos es el de la ciencia versus la fe. Diferentes piezas versus el alfil. El científico es una persona que basa sus creencias en los resultados objetivos del método empírico. El alfil es una persona que basa sus creencias en las enseñanzas y costumbres del pasado. El científico busca obtener mayor control sobre la toma de decisiones humanas y la creación de valores. El alfil busca maneras de resistir y sublevarse en contra de dicho control.

¿Cuál es la postura de nosotros, los seres humanos, ante estos conflictos?

Tenemos una postura media. Esto se debe a que somos hijos de la naturaleza y padres de la tecnología. Somos fuentes de poder y estamos sujetos al poder. Tomamos decisiones informadas al igual que tomamos decisiones por convicción e impulsividad. Esta confrontación de realidades opuestas siempre ha guiado el comportamiento de nuestra especie.

En este siglo de gran cambio debemos de preservar aquellos aspectos que nos dan identidad como seres humanos. Sigamos construyendo torres, pero hagámoslo sin perjudicar a la naturaleza. Seamos solidarios en el trato que le damos a los demás. No dejemos que nuestra pasión por la ciencia nos deje ciegos ante los misterios de la fe. Démosle el espacio del tablero que le corresponde a cada una de las distintas piezas. Continuemos la partida y esperemos que la misma no tenga fin.

Preface

Chess is a game that has captivated my imagination since I was little. Its long history, profound complexity and elegant symmetry are only a few of the fascinating aspects of this game. Yet the essence of chess is not that of a story, a riddle or a design. No. The real essence of chess is that of a struggle. During a chess match, one witnesses a duel between opposite forces; a fierce battle between the light and dark pieces.

This symmetrical and complex battle shares many similarities with the philosophic doctrine of dualism. The Merriam-Webster dictionary defines dualism as: “the idea or belief that everything has two opposite parts or principles.” From amongst the many struggles illustrated in this book, there are three which deserve to be analyzed in greater detail.

The first of these struggles is that of technology versus nature. The tower (rook) versus the horse (knight). The tower is an artificial construct that proceeds from the labor of men. The horse, being an animal, owes his existence to the natural process of reproduction. The tower aims to increase its control over the natural/physical world. The horse, in turn, looks for ways to resist and subvert this control.

The second of these struggles is that of the powerful versus the weak. The king and queen versus the pawn. The royals represent the wealthy class, whose lifestyle depends on the labor of other men. The pawn represents the indigent class, who obtain their sustenance by working for others. The royals aim to increase their control over the social world. The pawn, in turn, looks for ways to resist and subvert this control.

The third of these conflicts is that of science versus faith. Different pieces versus the bishop. The scientist is a person whose beliefs are based on the objective results of the empirical method. The bishop is a person who bases his beliefs on the customs and teachings of the past. The scientist aims to increase his control over human decisions and the creation of values. The bishop, in turn, looks for ways to resist and subvert this control.

What posture do we humans have regarding these conflicts?

We have a middle posture. This is so because we are the sons of nature and the fathers of technology. We are both sources and subjects of power. We make informed choices as well as choices based on personal convictions or impulsiveness. This direct confrontation of opposite realities has always shaped the behavior of our species.

In this century of great change, we should aim to preserve those aspects which give us, human beings, our identity. Let us keep building towers, but let us do so without compromising nature. Let us be considerate in the way we treat each other. Let’s not allow our passion for science blind us from the mysteries of faith. Let’s give each piece its proper place on the chessboard. Let’s continue the match and hope the same never comes to an end. 

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